lunes, 24 de octubre de 2011

"Made in Spain, o de cómo nos han dado por el culo bien dado"

    Mira Claudio, cuando hace ya unos años, políticos, economistas, sociólogos, filósofos y demás fanfarria, comenzaron a utilizar los términos "globalización" y "aldea global", yo, que soy un escéptico sistémico, es decir, discrepo y dudo de la totalidad de lo que esta gente habitualmente manifiesta, pensé que el tema olía a chamusquina. La idea de una Europa unida y sin fronteras, una Europa globalizada con una moneda única, y la beata idea de que así desaparecerían las grandes diferencias entre unos y otros, mi menda, como diría en tono chulapo Sara Montiel, no se lo tragó ni de coña.
    Hubo otros tiempos en los que España fue productora. Dispuso del famoso  “made in” que nosotros veíamos de críos en las etiquetas de productos que provenían de otros países. El desarrollo industrial de los años sesenta provocó movimientos migratorios desde las zonas menos favorecidas a las más desarrolladas. La fuerza de la industria textil, con multitud de pequeñas empresas y telares familiares en distintas zonas de España que trabajaban para las grandes fábricas afincadas en Cataluña, la Acería de Altos Hornos de Vizcaya, los Astilleros del Ferrol, la minería de Asturias, León, Riotinto, la Seat con el famoso seiscientos” inundando las carreteras, constituian parte del motor en la economía de un país que evolucionaba a velocidad de vértigo. La guerra civil, con el dolor y el hambre sufrido de la postguerra, era una sombra demasiado larga todavía. Parte de la gente que había tenido que emigrar al extranjero fue volviendo en un lento e imparable goteo, y la gran mayoría de los ciudadanos se esforzaban por mirar hacia delante, trabajando duro para mejorar el nivel de vida de los suyos. Pero la dicha nunca es eterna. Con el transcurso de los años, ya bien alimentados y lustrosos los españolitos de a pie, empezamos a desechar la realización de determinados trabajos. Y comenzó la inmigración a nuestro país de gente que escapaba del suyo buscando una vida mejor. A su vez otros paises comenzaron a ser más competitivos. Su sistema productivo y su mano de obra más barata desvió la atención de nuestros hasta entonces clientes hacia otros mercados emergentes. Y comenzó el desmantelamiento progresivo. Nuestro principal tejido industrial se fue desmoronando en una lenta agonía: acería, construcción naval, minería, industria automovilística, textil. Pero claro, había que rematar bien la faena. Así que nos montamos la europa global. ¡Qué guay!  El treinta y uno de diciembre pagabas por un cafélito en un bar con una moneda de cien pesetas.  Al día siguiente, con la entrada en vigor de la nueva moneda, te cobraban por ese mismo café un euro, es decir, cientosesenta y seis pesetas con trescientos ochenta y seis céntimos. ¡De puta madre, buen redondeo!. ¿Qué hacemos con igualar la moneda si mantengo las diferencias abismales del poder adquisitivo entre un noruego, un español o un griego? Te cagas. Sesudos representantes de cada país negociaron las cuotas productivas en Bruselas. Consecuencia: A tomar por culo parte del sector pesquero, de la producción agrícola y ganadera. Y de la mercancía que cada día atraviesa la frontera ya se encargan los agricultores franceses de reducir un poco más la cuota desparramando por el suelo la fruta y hortaliza que proviene de España por carretera. Cojonudo. Pero tranquilos, no pasa nada. Nos queda el turismo... somos uno de los primeros fabricantes de sol del mundo, jua,jua.
    Eso sí, como ahora cualquier famoso que se precie compra su trocito de parcela para montar un viñedo y sacar su pequeña producción de vino, cuando saturen el mercado y ya no sepan qué coño hacer con él, por favor, que no lo tiren en la calle como hacen con la leche. Que nos avisen a tiempo para tomarnos una copita y por lo menos matar las penas mientras mentamos a la madre que parió a todos los que montaron este invento de la europa global. 
    Lo que durante siglos con sangrientas guerras muchos intentaron y no pudieron conseguir, hoy es una realidad. Incad vasallos vuestra rodilla en el suelo, rendid pleitesía a su Alteza Imperial, su serenísima oronda y pizpireta Dame Angela Merkel, y cómo no, a su Gran Capitán General,  virtuoso flautista y encantador de serpientes, Monsieur Nicolás Sarcozy.  
    Amigo Claudio, corre a la farmacia antes de que se agote la vaselina porque entre estos dos y los Pepe Botella que tenemos en casa, esta gente nos va a dar bien daos. Hay cosas que no cambian desde el medievo hasta la era del "feisbuk" : a la plebe siempre le dan por las trancas, y el tertuliano o político de turno que se atreva a decir que no trabajamos lo suficiente merece dos hostias bien dadas.
    Mientras los chinos no se rebelen y digan que ya está bien de hacer el gilipollas y trabajar como chinos, la cosa no tiene remedio. Así que cuando veas alguno por la calle, agárratelo del brazo y llévatelo de tapas. Hay que convertirlos a la fe: Vino, un poco de jamón pata negra, futbol y mucho cachondeo. El efecto será devastador. Tenemos un duro trabajo de conversión por delante. Luego la epidemia se expandirá sola entre ellos. Sin tregua ni cuartel.  
    Un abrazo de tu amigo,                            
                                                        Capitán  Beltz      

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