Es flipante. De todas las paridas que he escrito en este blogger, la más vista (el triple que cualquier otro artículo) ha sido "Putas y Cortesanas". ¿Porqué...? ¿Por mi sutil e innovador estilo literario? ¿Por la ironía que desprende mi verbo? ¡ Y una mierda !
En cualquier parte del mundo en este momento, un ciudadano ociosillo y pelín cachondo, se sienta frente al ordenador y teclea en el buscador la palabra "putas". Automáticamente le sale una interminable retahíla de enlaces en cuyo encabezado figura ese término. Algunos pinchan en mi artículo, y en cuanto se dan cuenta de qué va el tema, que no hay tetas, culos ni coños por ninguna parte, salen cagando leches de la página y siguen con su excitante búsqueda. Amigos (en neutro y para todos los seres humanos), lo que manda es el Cibersexo. Montar webs tipo "clubdepajilleros.com" ó "mimanololatienemasgrande.com", es el futuro.
En casa, sin un euro en el bolsillo y con la líbido por los suelos por culpa del frío y la recesión, el personal se enchufa al ordenador, se conecta a páginas guarrillas y poco a poco como que empieza a notar un "nosequé", se le va la mano a cierta zona y venga, sesión continua y al lío, como un Torrente cualquiera, pajilla va pajilla viene, el pueblo que se entretiene. El ADSL va a dejar más tontos en la cuneta que el LSD en su época. ¡Qué le vamos a hacer!. No tenemos remedio...
Diario del Capitán Beltz
sábado, 18 de febrero de 2012
viernes, 11 de noviembre de 2011
"ESTA COMUNIDAD NO DESEA PROPAGANDA. GRACIAS."
Hubo un tiempo en el que al llegar a casa, me cabreaba encontrar el buzón lleno a reventar de propaganda. Automáticamente cogía todos los papeles y folletos, habría la puerta, me dirigía a la cocina y hacía una bola que iba directamente a la basura.
Una mañana que iba hacia el trabajo, un conocido de unos 30 años caminaba hacia mí con un carro de la compra. Se paró para saludarme y señalándome el carro, me dijo:
-Ya ves, esto es lo que hay. Tuve que cerrar la imprenta y mira cómo me gano la vida, buzoneando propaganda. No hay más cojones.
Nos despedimos y le vi irse a toda pastilla hasta llegar al portal más cercano. Se paró en seco, sacó un taco de folletos del carrito de la compra que acomodó contra el costado mientras llamaba a un timbre. Instantes después desapareció en el interior dejando el carro en la puerta.
Desde ese día ya no me molesta que el buzón esté hasta los topes de papeles cuando llego a casa.
Cada vez son más los portales en los que se coloca un cartel que dice así:
"ESTA COMUNIDAD NO DESEA PROPAGANDA. GRACIAS."
A todos los que leais esto, si vivís en una comunidad con esa nota, por favor, convencerles para quitarla. Es un coñazo que te toquen el timbre y que te llenen todos los días el buzón de papeles, pero hay gente que necesita ese trabajo para comer y si le quitamos esa posibilidad, si todos ponemos ese cartel en la entrada de nuestro portal, les estamos condenando a la más absoluta de las miserias. Es el último trabajo posible que les queda... no seamos tan hijos de puta.
Una mañana que iba hacia el trabajo, un conocido de unos 30 años caminaba hacia mí con un carro de la compra. Se paró para saludarme y señalándome el carro, me dijo:
-Ya ves, esto es lo que hay. Tuve que cerrar la imprenta y mira cómo me gano la vida, buzoneando propaganda. No hay más cojones.
Nos despedimos y le vi irse a toda pastilla hasta llegar al portal más cercano. Se paró en seco, sacó un taco de folletos del carrito de la compra que acomodó contra el costado mientras llamaba a un timbre. Instantes después desapareció en el interior dejando el carro en la puerta.
Desde ese día ya no me molesta que el buzón esté hasta los topes de papeles cuando llego a casa.
Cada vez son más los portales en los que se coloca un cartel que dice así:
"ESTA COMUNIDAD NO DESEA PROPAGANDA. GRACIAS."
A todos los que leais esto, si vivís en una comunidad con esa nota, por favor, convencerles para quitarla. Es un coñazo que te toquen el timbre y que te llenen todos los días el buzón de papeles, pero hay gente que necesita ese trabajo para comer y si le quitamos esa posibilidad, si todos ponemos ese cartel en la entrada de nuestro portal, les estamos condenando a la más absoluta de las miserias. Es el último trabajo posible que les queda... no seamos tan hijos de puta.
lunes, 24 de octubre de 2011
"Made in Spain, o de cómo nos han dado por el culo bien dado"
Mira Claudio, cuando hace ya unos años, políticos, economistas, sociólogos, filósofos y demás fanfarria, comenzaron a utilizar los términos "globalización" y "aldea global", yo, que soy un escéptico sistémico, es decir, discrepo y dudo de la totalidad de lo que esta gente habitualmente manifiesta, pensé que el tema olía a chamusquina. La idea de una Europa unida y sin fronteras, una Europa globalizada con una moneda única, y la beata idea de que así desaparecerían las grandes diferencias entre unos y otros, mi menda, como diría en tono chulapo Sara Montiel, no se lo tragó ni de coña.
Hubo otros tiempos en los que España fue productora. Dispuso del famoso “made in” que nosotros veíamos de críos en las etiquetas de productos que provenían de otros países. El desarrollo industrial de los años sesenta provocó movimientos migratorios desde las zonas menos favorecidas a las más desarrolladas. La fuerza de la industria textil, con multitud de pequeñas empresas y telares familiares en distintas zonas de España que trabajaban para las grandes fábricas afincadas en Cataluña, la Acería de Altos Hornos de Vizcaya, los Astilleros del Ferrol, la minería de Asturias, León, Riotinto, la Seat con el famoso seiscientos” inundando las carreteras, constituian parte del motor en la economía de un país que evolucionaba a velocidad de vértigo. La guerra civil, con el dolor y el hambre sufrido de la postguerra, era una sombra demasiado larga todavía. Parte de la gente que había tenido que emigrar al extranjero fue volviendo en un lento e imparable goteo, y la gran mayoría de los ciudadanos se esforzaban por mirar hacia delante, trabajando duro para mejorar el nivel de vida de los suyos. Pero la dicha nunca es eterna. Con el transcurso de los años, ya bien alimentados y lustrosos los españolitos de a pie, empezamos a desechar la realización de determinados trabajos. Y comenzó la inmigración a nuestro país de gente que escapaba del suyo buscando una vida mejor. A su vez otros paises comenzaron a ser más competitivos. Su sistema productivo y su mano de obra más barata desvió la atención de nuestros hasta entonces clientes hacia otros mercados emergentes. Y comenzó el desmantelamiento progresivo. Nuestro principal tejido industrial se fue desmoronando en una lenta agonía: acería, construcción naval, minería, industria automovilística, textil. Pero claro, había que rematar bien la faena. Así que nos montamos la europa global. ¡Qué guay! El treinta y uno de diciembre pagabas por un cafélito en un bar con una moneda de cien pesetas. Al día siguiente, con la entrada en vigor de la nueva moneda, te cobraban por ese mismo café un euro, es decir, cientosesenta y seis pesetas con trescientos ochenta y seis céntimos. ¡De puta madre, buen redondeo!. ¿Qué hacemos con igualar la moneda si mantengo las diferencias abismales del poder adquisitivo entre un noruego, un español o un griego? Te cagas. Sesudos representantes de cada país negociaron las cuotas productivas en Bruselas. Consecuencia: A tomar por culo parte del sector pesquero, de la producción agrícola y ganadera. Y de la mercancía que cada día atraviesa la frontera ya se encargan los agricultores franceses de reducir un poco más la cuota desparramando por el suelo la fruta y hortaliza que proviene de España por carretera. Cojonudo. Pero tranquilos, no pasa nada. Nos queda el turismo... somos uno de los primeros fabricantes de sol del mundo, jua,jua.
Eso sí, como ahora cualquier famoso que se precie compra su trocito de parcela para montar un viñedo y sacar su pequeña producción de vino, cuando saturen el mercado y ya no sepan qué coño hacer con él, por favor, que no lo tiren en la calle como hacen con la leche. Que nos avisen a tiempo para tomarnos una copita y por lo menos matar las penas mientras mentamos a la madre que parió a todos los que montaron este invento de la europa global.
Lo que durante siglos con sangrientas guerras muchos intentaron y no pudieron conseguir, hoy es una realidad. Incad vasallos vuestra rodilla en el suelo, rendid pleitesía a su Alteza Imperial, su serenísima oronda y pizpireta Dame Angela Merkel, y cómo no, a su Gran Capitán General, virtuoso flautista y encantador de serpientes, Monsieur Nicolás Sarcozy.
Amigo Claudio, corre a la farmacia antes de que se agote la vaselina porque entre estos dos y los Pepe Botella que tenemos en casa, esta gente nos va a dar bien daos. Hay cosas que no cambian desde el medievo hasta la era del "feisbuk" : a la plebe siempre le dan por las trancas, y el tertuliano o político de turno que se atreva a decir que no trabajamos lo suficiente merece dos hostias bien dadas.
Mientras los chinos no se rebelen y digan que ya está bien de hacer el gilipollas y trabajar como chinos, la cosa no tiene remedio. Así que cuando veas alguno por la calle, agárratelo del brazo y llévatelo de tapas. Hay que convertirlos a la fe: Vino, un poco de jamón pata negra, futbol y mucho cachondeo. El efecto será devastador. Tenemos un duro trabajo de conversión por delante. Luego la epidemia se expandirá sola entre ellos. Sin tregua ni cuartel.
Un abrazo de tu amigo,
Capitán Beltz
Hubo otros tiempos en los que España fue productora. Dispuso del famoso “made in” que nosotros veíamos de críos en las etiquetas de productos que provenían de otros países. El desarrollo industrial de los años sesenta provocó movimientos migratorios desde las zonas menos favorecidas a las más desarrolladas. La fuerza de la industria textil, con multitud de pequeñas empresas y telares familiares en distintas zonas de España que trabajaban para las grandes fábricas afincadas en Cataluña, la Acería de Altos Hornos de Vizcaya, los Astilleros del Ferrol, la minería de Asturias, León, Riotinto, la Seat con el famoso seiscientos” inundando las carreteras, constituian parte del motor en la economía de un país que evolucionaba a velocidad de vértigo. La guerra civil, con el dolor y el hambre sufrido de la postguerra, era una sombra demasiado larga todavía. Parte de la gente que había tenido que emigrar al extranjero fue volviendo en un lento e imparable goteo, y la gran mayoría de los ciudadanos se esforzaban por mirar hacia delante, trabajando duro para mejorar el nivel de vida de los suyos. Pero la dicha nunca es eterna. Con el transcurso de los años, ya bien alimentados y lustrosos los españolitos de a pie, empezamos a desechar la realización de determinados trabajos. Y comenzó la inmigración a nuestro país de gente que escapaba del suyo buscando una vida mejor. A su vez otros paises comenzaron a ser más competitivos. Su sistema productivo y su mano de obra más barata desvió la atención de nuestros hasta entonces clientes hacia otros mercados emergentes. Y comenzó el desmantelamiento progresivo. Nuestro principal tejido industrial se fue desmoronando en una lenta agonía: acería, construcción naval, minería, industria automovilística, textil. Pero claro, había que rematar bien la faena. Así que nos montamos la europa global. ¡Qué guay! El treinta y uno de diciembre pagabas por un cafélito en un bar con una moneda de cien pesetas. Al día siguiente, con la entrada en vigor de la nueva moneda, te cobraban por ese mismo café un euro, es decir, cientosesenta y seis pesetas con trescientos ochenta y seis céntimos. ¡De puta madre, buen redondeo!. ¿Qué hacemos con igualar la moneda si mantengo las diferencias abismales del poder adquisitivo entre un noruego, un español o un griego? Te cagas. Sesudos representantes de cada país negociaron las cuotas productivas en Bruselas. Consecuencia: A tomar por culo parte del sector pesquero, de la producción agrícola y ganadera. Y de la mercancía que cada día atraviesa la frontera ya se encargan los agricultores franceses de reducir un poco más la cuota desparramando por el suelo la fruta y hortaliza que proviene de España por carretera. Cojonudo. Pero tranquilos, no pasa nada. Nos queda el turismo... somos uno de los primeros fabricantes de sol del mundo, jua,jua.
Eso sí, como ahora cualquier famoso que se precie compra su trocito de parcela para montar un viñedo y sacar su pequeña producción de vino, cuando saturen el mercado y ya no sepan qué coño hacer con él, por favor, que no lo tiren en la calle como hacen con la leche. Que nos avisen a tiempo para tomarnos una copita y por lo menos matar las penas mientras mentamos a la madre que parió a todos los que montaron este invento de la europa global.
Lo que durante siglos con sangrientas guerras muchos intentaron y no pudieron conseguir, hoy es una realidad. Incad vasallos vuestra rodilla en el suelo, rendid pleitesía a su Alteza Imperial, su serenísima oronda y pizpireta Dame Angela Merkel, y cómo no, a su Gran Capitán General, virtuoso flautista y encantador de serpientes, Monsieur Nicolás Sarcozy.
Amigo Claudio, corre a la farmacia antes de que se agote la vaselina porque entre estos dos y los Pepe Botella que tenemos en casa, esta gente nos va a dar bien daos. Hay cosas que no cambian desde el medievo hasta la era del "feisbuk" : a la plebe siempre le dan por las trancas, y el tertuliano o político de turno que se atreva a decir que no trabajamos lo suficiente merece dos hostias bien dadas.
Mientras los chinos no se rebelen y digan que ya está bien de hacer el gilipollas y trabajar como chinos, la cosa no tiene remedio. Así que cuando veas alguno por la calle, agárratelo del brazo y llévatelo de tapas. Hay que convertirlos a la fe: Vino, un poco de jamón pata negra, futbol y mucho cachondeo. El efecto será devastador. Tenemos un duro trabajo de conversión por delante. Luego la epidemia se expandirá sola entre ellos. Sin tregua ni cuartel.
Un abrazo de tu amigo,
Capitán Beltz
lunes, 19 de septiembre de 2011
A las 5 asalto en Stores Happy Day
Paul Duncan era el supervisor de la empresa de seguridad "Only once", la más peculiar en su sector de todo el país. Con frecuencia tenían que hacer frente a demandas judiciales por los métodos utilizados a la hora de reducir delincuentes. El slogan de la empresa era famoso en radio y televisión: -Quien roba un bien protegido por "Only once", lo lamenta profundamente.
Serían las ocho menos diez de la tarde cuando sonó el teléfono de su despacho. Descolgó sabiendo que al otro lado escucharía la voz de Sara, su secretaria personal, encargada de filtrarle las llamadas.
-Señor Duncan, llama el gerente de la empresa "Stores Happy Day", un tal Harry Brown. Dice que le conoce personalmente y que es muy urgente.
-Muy bien, páseme la llamada.
-¿Harry? ¿Eres tú?
-Hola Paul, ¿cómo va esa vida?
-Entre muy bien y excelente, jaja. ¿Todo bien, Harry?
-Por eso te llamo. Hemos tenido un problemilla en los almacenes. Algo alucinante. Necesito que pases, veas las grabaciones de vídeo y nos des tu opinión. Temo que podría volver a repetirse.
-¡Cuánto suspense, debe ser un plato especial ! En una hora estoy ahí.
-Gracias Paul. Te agradezco que te ocupes personalmente. Hasta luego.
Una hora más tarde, y tras un efusivo saludo entre ambos, se dirigieron al despacho donde se encontraban los registros de las cámaras de seguridad. Harry le presento al encargado.
-Bob, pasa la cinta, por favor.
Paul observaba la pantalla espectante. El plano de cámara visualizaba una amplia panorámica de la entrada del establecimiento controlando el movimiento de clientes. Se fijó en la hora que marcaba el reloj digital de la cinta de la cámara, diecinueve quince. De pronto observó irrumpir por la puerta de "Stores Happy Day" a un variopinto grupo de personas de ambos sexos con edades comprendidas entre los dieciocho y cuarenta y cinco años, de forma atropellada y gesticulando como locos. Paul interpretó por los gestos que estaban gritando para crear mayor desconcierto. En un momento se dispersaban por distintos pasillos de la planta, arramplando a la carrera con todo tipo de artículos, ropa de calle y deportiva, calzado, complementos, perfumes...
La operación de asalto duró menos de minuto y medio. Alguna cámara reflejaba las caras de los empleados, incrédulos unos y otros todavía acojonados. Nadie había sabido cómo reaccionar. Le pasaron distintas tomas de otras cámaras en las que se veían las caras de algunos de los asaltantes. Se veía la expresión de risa histérica y excitación en alguno de ellos. Bob paró la cinta.
-Bueno Paul, ¿Habías visto algo semejante?
-¿Habeis realizado ya la denuncia al seguro y policía?
-No, por el momento. Lo que acabas de ver ha ocurrido hace un par de horas. ¿Te imaginas si la noticia trasciende? ¿Y si se pone de moda y se repiten este tipo de actos? ¿Cómo crees que debemos proceder?
-Harry, te voy a ser sincero. Lo que ha sucedido hoy volverá a repetirse. El éxito que han conseguido les animará nuevamente, estoy convencido. Y sí, conocía ya este tipo de actos en otras ciudades. La primera ocurrió hace exactamente dos semanas. Son consecuencia de citas o quedadas a través de las redes sociales. En mi opinión, deberíais ir preparándoos para un nuevo asalto a partir de un mínimo de unos veinte días. No se atreverán a repetirlo antes en el mismo sitio. Con relación a realizar la denuncia, probablemente a estas horas ya estarán alardeando del éxito de su operación en la red, así que no vais a poder ocultarlo. No son ladrones habituales, son gilipollas de distintas capas sociales que están aburridos, sin un rumbo claro en la vida y jugando a transgredir las normas y hacer la revolución social a su manera, pero lo que realmente buscan es protagonismo, que se hable de ellos. Necesitan dar a conocer sus acciones al igual que les encantaría salir en Gran Hermano o en cualquier movida que les haga sentirse especiales, diferentes, pero por ahora solo tienen la Red, que no es poco. Te puedo ofrecer nuestros servicios hasta que ocurra el próximo asalto. Te garantizo que no lo repetirán aquí nunca. Recibirás un presupuesto y un contrato por duplicado. Como bien te habrás informado antes de llamarnos, los métodos que utilicemos son secretos. En caso de aceptación, en veinticuatro horas estaremos al cargo de la seguridad de vuestra empresa. Y como siempre y para tu tranquilidad, "Only once" asume toda responsabilidad legal y penal asociada al desarrollo de nuestro trabajo.
-Gracias Paul. Te lo agradezco de veras. Envíame esos documentos cuanto antes. Cuento con tu ayuda.
-De acuerdo. Tengo que irme. Recuerdos a Carol de mi parte.
Al día siguiente a media mañana, Harry Brown firmaba el contrato como representante legal de la empresa. Veinticuatro horas más tarde, "Only once" se hacía cargo de la vigilancia y seguridad de Stores Happy Day.
Fueron transcurriendo los días y todo volvió a la normalidad, aunque a los empleados no dejaba de llamarles la atención que el número de vigilantes era inferior al que había antes del asalto, y además su aspecto físico, enclenque y esmirriado dentro de los uniformes, no les inspiraba excesiva confianza. Incluso el propio Harry en algún momento llegó a dudar de la opción elegida. Varias visitas de dos responsables de "Only once" en las que habían realizado un exaustivo estudio de las instalaciones, estudiando palmo a palmo cada espacio de las mismas, junto a una serie de indicaciones para habilitar un espacio interior al fondo de la galería con dos largas mesas contra la pared, varias sillas y un par de sofás con mesitas auxiliares y revistas, y una sola puerta de acceso, le tenían desconcertado.
El 14 de Septiembre Paul llamó a Harry. Eran las doce del mediodía. Habían pasado treinta y cuatro días desde el asalto. Los servicios de seguridad de Only Once habían dado con el enlace en el que se comunicaban los asaltantes y realizado un seguimiento exaustivo de cualquier mensaje o notificación realizada.
-Harry, hoy es el día. Será a las seis en punto de la tarde. Quiero que sigas mis instrucciones según os hemos indicado. Por la tarde nos vemos, hasta luego.
A las cuatro de la tarde Paul Duncan y su ayudante se encontraban en el despacho elevado de Harry. Disponían de una privilegiada perspectiva del local sin que pudieran ser observados desde el exterior. Quien mirase en aquella dirección solamente vería un espejo en la pared. Harry observó a los camareros. Tres se habían colocado en el interior de la sala habilitada y dos más estaban junto a la puerta, charlando de forma distendida. Le sorprendió el impresionante aspecto físico. Se imaginó echando un pulso con cualquiera de ellos. Le dolía el brazo de solo pensarlo. Dirigió la mirada hacia la entrada del local y vio a dos metros de la puerta de acceso al vigilante de costumbre, con su aspecto esmirriado y la sensación de vestir un uniforme dos tallas más grande. Cuando se giró hacia Paul, este comprendió sus dudas y sonrió abiertamente.
-Harry, confía en nosotros, todo está controlado.
-Eso espero, Paul, eso espero...
Eran las seis menos cinco de la tarde cuando la veintena de personas que se encontraban en aquel momento en el local fue invitada por cortesía de la casa a tomar un refrigerio. El segundo de Paul llevaba colocado un equipo de comunicación inalámbrico.
-Atención, todo el mundo en sus puestos y preparados. Actuamos en cinco minutos. Equipo Alpha, ¿preparados?
-Afirmativo, jefe.
-De acuerdo. Salvo orden de abortar, pasamos a fase cero. Corto.
Dentro del despacho de Harry la tensión electrizaba el ambiente. Los clientes, dentro de la sala, permanecían ajenos a lo que iba a ocurrir. Paul miró la hora de su Tag Heuer Carrera. Faltaban treinta segundos para las seis de la tarde. Fue siguiendo el movimiento de la aguja del segundero con la misma fascinación que sentía siempre instantes antes de cada operativo, ese momento en el que se plasmaba toda la programación de un plan minuciosamente calculado. Cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero...
Entraron como la marabunta, gritando al estilo comanche mientras se dispersaban por los pasillos, llevándose por delante al escuálido vigilante, despatarrado entre los tejanos de caballero del pasillo central.
Al igual que la vez anterior, entre los asaltantes había diversidad en la edad y vestimenta. Se movían como locos, arramplando con todo lo que les llamaba la atención y que una persona puede ser capaz de sujetar con sus dos manos y brazos. Paul observaba con tranquilidad lo que estaba sucediendo. Miró a Harry por el rabillo del ojo, y le notó descompuesto.
- ¡Esto es una locura! exclamó Harry mientras se echaba las manos a la cabeza. ¡Paul, por favor, haced algo, están arrasandolo todo... !
En ese instante, alguien entre los asaltantes dio una orden.
- ¡Tiempo! ¡Fuera! ¡Todos a la puta calle! ¡Rápido!
Se abalanzaron nuevamente a la carrera hacia la puerta. Los que iban los últimos, llenos de ansiedad por escapar del local con el botín conseguido entre los brazos, chocaron de repente con los que les precedían, formándose una montonera en la que se vieron bloqueados.
-¡Vamos! ¡Salir! gritaban empujando a los de delante.
Harry no daba crédito a lo que veía. La puerta de acceso a la calle estaba cerrada. Una docena de hombres con pasamontañas, de fuerte complexión y completamente vestidos de negro, cortaba el paso a la misma. Los asaltantes que iban en cabeza se habían frenado en seco al verlos y comprobar que la puerta estaba cerrada. Tres despistados, cegados por los nervios, habían chocado contra los hombres de negro, que con un eficaz y certero empujón, los habían tirado a los pies de sus compañeros, con la ropa desparramada por el suelo. -¡Hijos de puta! gritaba uno de ellos mientras lloraba como un niño asustado.
Nadie se atrevía a dar un paso hacia la puerta. Uno de los hombres de negro se adelantó del resto, dirigiéndose al grupo con voz grave y templada.
-¡Atención, escucharme todos! Solo lo diré una vez. Quiero que os coloquéis en dos filas depositando a un lado en el suelo todo lo que habéis cogido.
-No le hagáis caso, gritó un tipo de unos treinta y cinco años de cabeza rapada que se encontraba entre el grupo. Somos cuatro veces más que ellos. ¡Vamos a zurrarles!.
Empezaron a jalearse unos a otros, dándose ánimos para lanzarse contra los hombres que les cerraban el paso.
-A la de tres todos a por ellos. Uno, dos y...
No había llegado a tres cuando alguien se adelantó abalanzándose contra el hombre de negro. Este lo esquivó con una llave, lo lanzó al suelo de un golpe y antes de que intentara levantarse sacó una pistola oculta bajo el costado de la chaqueta y le descerrajó dos tiros. Dos manchas rojizas afloraron en su pecho y en segundos yacía en un charco de sangre. Todos gritaban desbordados por un súbito ataque de ansiedad, presos por el pánico ante la visión del cuerpo inmóvil del individuo. Solo una voz se atrevió a balbucear la palabra asesinos antes de que los sollozos de varios del grupo fueran el único sonido audible.
En el despacho, Harry estaba pálido, paralizado, los brazos inertes. Miró a Paul buscando una explicación. Aquello se les había ido de las manos. Acababan de presenciar un asesinato. ¿Porqué estaban Paul y su ayudante tan tranquilos? No reconoció en aquel monstruo a su antiguo compañero de facultad. Llenó sus pulmones de oxígeno y gritó con rabia.
-¿Qué coño es esto, Paul? ¿Se puede saber que habéis hecho? Tu gente la ha cagado. Vamos a terminar en la cárcel.
Paul le miró abiertamente a los ojos, se acercó y le dio una palmadita en el hombro.
-Sigue observando Harry, solo quedan cinco minutos y todo habrá acabado. Confía en mi.
Harry se volvió y miró hacia abajo. Todo el grupo estaba sentado en el suelo, en dos filas. La ropa había sido depositada a un lado. Dos hombres de negro iban cámara en mano, fotografiando sus rostros de uno en uno. El que había disparado se dirigió al grupo.
-¿Alguien le conocía? ¿Era amigo de alguno de vosotros?-preguntó señalando al muerto.
Todos movían la cabeza en sentido negativo. Nadie lo conocía.
-Muy bien. Ahora estáis fotografiados y registrados. Si alguien dice una sola palabra de lo que aquí ha ocurrido acabará igual. Si alguien vuelve a repetir el intento de robo en estos almacenes acabará igual. ¿Queda claro? ¿Lo habéis entendido? De acuerdo, veo que no hay objeción alguna. Ahora abriremos la puerta. Quiero que salgáis de dos en dos, de forma ordenada, despacio pero sin pararos. Una vez atraveséis la puerta cada uno se va a su casita sin hablar con nadie, y mañana al despertar imaginaros que todo ha sido un sueño. ¿Entendido? Muy bien. ¡Todos en pie!
En dos minutos habían abandonado el local. Volvieron a cerrar la puerta. Paul pulsó el interfono dirigiéndose a los hombres de negro.
-Muy bien chicos, podéis quitaros los pasamontañas. Y tu Clive, levántate de una puñetera vez antes de que a mi amigo Harry le de un infarto- dijo sonriendo.
-¡Qué cabrón eres Paul! ¡Qué pedazo cabrón! exclamaba Harry viendo levantarse al tipo que momentos antes era un cadáver.
-La magia del cine, Harry. Da orden que limpien el charco y recojan la ropa. En cinco minutos todo tiene que estar despejado, tienes unos invitados al fondo que estarán hartos de canapés. Son las seis y veinte. En diez minutos podéis abrir al público. Y ahora te invito a una cerveza, que te la has ganado. Jode tío, qué mala cara tienes todavía.
-Hijo de puta...
FIN
Serían las ocho menos diez de la tarde cuando sonó el teléfono de su despacho. Descolgó sabiendo que al otro lado escucharía la voz de Sara, su secretaria personal, encargada de filtrarle las llamadas.
-Señor Duncan, llama el gerente de la empresa "Stores Happy Day", un tal Harry Brown. Dice que le conoce personalmente y que es muy urgente.
-Muy bien, páseme la llamada.
-¿Harry? ¿Eres tú?
-Hola Paul, ¿cómo va esa vida?
-Entre muy bien y excelente, jaja. ¿Todo bien, Harry?
-Por eso te llamo. Hemos tenido un problemilla en los almacenes. Algo alucinante. Necesito que pases, veas las grabaciones de vídeo y nos des tu opinión. Temo que podría volver a repetirse.
-¡Cuánto suspense, debe ser un plato especial ! En una hora estoy ahí.
-Gracias Paul. Te agradezco que te ocupes personalmente. Hasta luego.
Una hora más tarde, y tras un efusivo saludo entre ambos, se dirigieron al despacho donde se encontraban los registros de las cámaras de seguridad. Harry le presento al encargado.
-Bob, pasa la cinta, por favor.
Paul observaba la pantalla espectante. El plano de cámara visualizaba una amplia panorámica de la entrada del establecimiento controlando el movimiento de clientes. Se fijó en la hora que marcaba el reloj digital de la cinta de la cámara, diecinueve quince. De pronto observó irrumpir por la puerta de "Stores Happy Day" a un variopinto grupo de personas de ambos sexos con edades comprendidas entre los dieciocho y cuarenta y cinco años, de forma atropellada y gesticulando como locos. Paul interpretó por los gestos que estaban gritando para crear mayor desconcierto. En un momento se dispersaban por distintos pasillos de la planta, arramplando a la carrera con todo tipo de artículos, ropa de calle y deportiva, calzado, complementos, perfumes...
La operación de asalto duró menos de minuto y medio. Alguna cámara reflejaba las caras de los empleados, incrédulos unos y otros todavía acojonados. Nadie había sabido cómo reaccionar. Le pasaron distintas tomas de otras cámaras en las que se veían las caras de algunos de los asaltantes. Se veía la expresión de risa histérica y excitación en alguno de ellos. Bob paró la cinta.
-Bueno Paul, ¿Habías visto algo semejante?
-¿Habeis realizado ya la denuncia al seguro y policía?
-No, por el momento. Lo que acabas de ver ha ocurrido hace un par de horas. ¿Te imaginas si la noticia trasciende? ¿Y si se pone de moda y se repiten este tipo de actos? ¿Cómo crees que debemos proceder?
-Harry, te voy a ser sincero. Lo que ha sucedido hoy volverá a repetirse. El éxito que han conseguido les animará nuevamente, estoy convencido. Y sí, conocía ya este tipo de actos en otras ciudades. La primera ocurrió hace exactamente dos semanas. Son consecuencia de citas o quedadas a través de las redes sociales. En mi opinión, deberíais ir preparándoos para un nuevo asalto a partir de un mínimo de unos veinte días. No se atreverán a repetirlo antes en el mismo sitio. Con relación a realizar la denuncia, probablemente a estas horas ya estarán alardeando del éxito de su operación en la red, así que no vais a poder ocultarlo. No son ladrones habituales, son gilipollas de distintas capas sociales que están aburridos, sin un rumbo claro en la vida y jugando a transgredir las normas y hacer la revolución social a su manera, pero lo que realmente buscan es protagonismo, que se hable de ellos. Necesitan dar a conocer sus acciones al igual que les encantaría salir en Gran Hermano o en cualquier movida que les haga sentirse especiales, diferentes, pero por ahora solo tienen la Red, que no es poco. Te puedo ofrecer nuestros servicios hasta que ocurra el próximo asalto. Te garantizo que no lo repetirán aquí nunca. Recibirás un presupuesto y un contrato por duplicado. Como bien te habrás informado antes de llamarnos, los métodos que utilicemos son secretos. En caso de aceptación, en veinticuatro horas estaremos al cargo de la seguridad de vuestra empresa. Y como siempre y para tu tranquilidad, "Only once" asume toda responsabilidad legal y penal asociada al desarrollo de nuestro trabajo.
-Gracias Paul. Te lo agradezco de veras. Envíame esos documentos cuanto antes. Cuento con tu ayuda.
-De acuerdo. Tengo que irme. Recuerdos a Carol de mi parte.
Al día siguiente a media mañana, Harry Brown firmaba el contrato como representante legal de la empresa. Veinticuatro horas más tarde, "Only once" se hacía cargo de la vigilancia y seguridad de Stores Happy Day.
Fueron transcurriendo los días y todo volvió a la normalidad, aunque a los empleados no dejaba de llamarles la atención que el número de vigilantes era inferior al que había antes del asalto, y además su aspecto físico, enclenque y esmirriado dentro de los uniformes, no les inspiraba excesiva confianza. Incluso el propio Harry en algún momento llegó a dudar de la opción elegida. Varias visitas de dos responsables de "Only once" en las que habían realizado un exaustivo estudio de las instalaciones, estudiando palmo a palmo cada espacio de las mismas, junto a una serie de indicaciones para habilitar un espacio interior al fondo de la galería con dos largas mesas contra la pared, varias sillas y un par de sofás con mesitas auxiliares y revistas, y una sola puerta de acceso, le tenían desconcertado.
El 14 de Septiembre Paul llamó a Harry. Eran las doce del mediodía. Habían pasado treinta y cuatro días desde el asalto. Los servicios de seguridad de Only Once habían dado con el enlace en el que se comunicaban los asaltantes y realizado un seguimiento exaustivo de cualquier mensaje o notificación realizada.
-Harry, hoy es el día. Será a las seis en punto de la tarde. Quiero que sigas mis instrucciones según os hemos indicado. Por la tarde nos vemos, hasta luego.
A las cuatro de la tarde Paul Duncan y su ayudante se encontraban en el despacho elevado de Harry. Disponían de una privilegiada perspectiva del local sin que pudieran ser observados desde el exterior. Quien mirase en aquella dirección solamente vería un espejo en la pared. Harry observó a los camareros. Tres se habían colocado en el interior de la sala habilitada y dos más estaban junto a la puerta, charlando de forma distendida. Le sorprendió el impresionante aspecto físico. Se imaginó echando un pulso con cualquiera de ellos. Le dolía el brazo de solo pensarlo. Dirigió la mirada hacia la entrada del local y vio a dos metros de la puerta de acceso al vigilante de costumbre, con su aspecto esmirriado y la sensación de vestir un uniforme dos tallas más grande. Cuando se giró hacia Paul, este comprendió sus dudas y sonrió abiertamente.
-Harry, confía en nosotros, todo está controlado.
-Eso espero, Paul, eso espero...
Eran las seis menos cinco de la tarde cuando la veintena de personas que se encontraban en aquel momento en el local fue invitada por cortesía de la casa a tomar un refrigerio. El segundo de Paul llevaba colocado un equipo de comunicación inalámbrico.
-Atención, todo el mundo en sus puestos y preparados. Actuamos en cinco minutos. Equipo Alpha, ¿preparados?
-Afirmativo, jefe.
-De acuerdo. Salvo orden de abortar, pasamos a fase cero. Corto.
Dentro del despacho de Harry la tensión electrizaba el ambiente. Los clientes, dentro de la sala, permanecían ajenos a lo que iba a ocurrir. Paul miró la hora de su Tag Heuer Carrera. Faltaban treinta segundos para las seis de la tarde. Fue siguiendo el movimiento de la aguja del segundero con la misma fascinación que sentía siempre instantes antes de cada operativo, ese momento en el que se plasmaba toda la programación de un plan minuciosamente calculado. Cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero...
Entraron como la marabunta, gritando al estilo comanche mientras se dispersaban por los pasillos, llevándose por delante al escuálido vigilante, despatarrado entre los tejanos de caballero del pasillo central.
Al igual que la vez anterior, entre los asaltantes había diversidad en la edad y vestimenta. Se movían como locos, arramplando con todo lo que les llamaba la atención y que una persona puede ser capaz de sujetar con sus dos manos y brazos. Paul observaba con tranquilidad lo que estaba sucediendo. Miró a Harry por el rabillo del ojo, y le notó descompuesto.
- ¡Esto es una locura! exclamó Harry mientras se echaba las manos a la cabeza. ¡Paul, por favor, haced algo, están arrasandolo todo... !
En ese instante, alguien entre los asaltantes dio una orden.
- ¡Tiempo! ¡Fuera! ¡Todos a la puta calle! ¡Rápido!
Se abalanzaron nuevamente a la carrera hacia la puerta. Los que iban los últimos, llenos de ansiedad por escapar del local con el botín conseguido entre los brazos, chocaron de repente con los que les precedían, formándose una montonera en la que se vieron bloqueados.
-¡Vamos! ¡Salir! gritaban empujando a los de delante.
Harry no daba crédito a lo que veía. La puerta de acceso a la calle estaba cerrada. Una docena de hombres con pasamontañas, de fuerte complexión y completamente vestidos de negro, cortaba el paso a la misma. Los asaltantes que iban en cabeza se habían frenado en seco al verlos y comprobar que la puerta estaba cerrada. Tres despistados, cegados por los nervios, habían chocado contra los hombres de negro, que con un eficaz y certero empujón, los habían tirado a los pies de sus compañeros, con la ropa desparramada por el suelo. -¡Hijos de puta! gritaba uno de ellos mientras lloraba como un niño asustado.
Nadie se atrevía a dar un paso hacia la puerta. Uno de los hombres de negro se adelantó del resto, dirigiéndose al grupo con voz grave y templada.
-¡Atención, escucharme todos! Solo lo diré una vez. Quiero que os coloquéis en dos filas depositando a un lado en el suelo todo lo que habéis cogido.
-No le hagáis caso, gritó un tipo de unos treinta y cinco años de cabeza rapada que se encontraba entre el grupo. Somos cuatro veces más que ellos. ¡Vamos a zurrarles!.
Empezaron a jalearse unos a otros, dándose ánimos para lanzarse contra los hombres que les cerraban el paso.
-A la de tres todos a por ellos. Uno, dos y...
No había llegado a tres cuando alguien se adelantó abalanzándose contra el hombre de negro. Este lo esquivó con una llave, lo lanzó al suelo de un golpe y antes de que intentara levantarse sacó una pistola oculta bajo el costado de la chaqueta y le descerrajó dos tiros. Dos manchas rojizas afloraron en su pecho y en segundos yacía en un charco de sangre. Todos gritaban desbordados por un súbito ataque de ansiedad, presos por el pánico ante la visión del cuerpo inmóvil del individuo. Solo una voz se atrevió a balbucear la palabra asesinos antes de que los sollozos de varios del grupo fueran el único sonido audible.
En el despacho, Harry estaba pálido, paralizado, los brazos inertes. Miró a Paul buscando una explicación. Aquello se les había ido de las manos. Acababan de presenciar un asesinato. ¿Porqué estaban Paul y su ayudante tan tranquilos? No reconoció en aquel monstruo a su antiguo compañero de facultad. Llenó sus pulmones de oxígeno y gritó con rabia.
-¿Qué coño es esto, Paul? ¿Se puede saber que habéis hecho? Tu gente la ha cagado. Vamos a terminar en la cárcel.
Paul le miró abiertamente a los ojos, se acercó y le dio una palmadita en el hombro.
-Sigue observando Harry, solo quedan cinco minutos y todo habrá acabado. Confía en mi.
Harry se volvió y miró hacia abajo. Todo el grupo estaba sentado en el suelo, en dos filas. La ropa había sido depositada a un lado. Dos hombres de negro iban cámara en mano, fotografiando sus rostros de uno en uno. El que había disparado se dirigió al grupo.
-¿Alguien le conocía? ¿Era amigo de alguno de vosotros?-preguntó señalando al muerto.
Todos movían la cabeza en sentido negativo. Nadie lo conocía.
-Muy bien. Ahora estáis fotografiados y registrados. Si alguien dice una sola palabra de lo que aquí ha ocurrido acabará igual. Si alguien vuelve a repetir el intento de robo en estos almacenes acabará igual. ¿Queda claro? ¿Lo habéis entendido? De acuerdo, veo que no hay objeción alguna. Ahora abriremos la puerta. Quiero que salgáis de dos en dos, de forma ordenada, despacio pero sin pararos. Una vez atraveséis la puerta cada uno se va a su casita sin hablar con nadie, y mañana al despertar imaginaros que todo ha sido un sueño. ¿Entendido? Muy bien. ¡Todos en pie!
En dos minutos habían abandonado el local. Volvieron a cerrar la puerta. Paul pulsó el interfono dirigiéndose a los hombres de negro.
-Muy bien chicos, podéis quitaros los pasamontañas. Y tu Clive, levántate de una puñetera vez antes de que a mi amigo Harry le de un infarto- dijo sonriendo.
-¡Qué cabrón eres Paul! ¡Qué pedazo cabrón! exclamaba Harry viendo levantarse al tipo que momentos antes era un cadáver.
-La magia del cine, Harry. Da orden que limpien el charco y recojan la ropa. En cinco minutos todo tiene que estar despejado, tienes unos invitados al fondo que estarán hartos de canapés. Son las seis y veinte. En diez minutos podéis abrir al público. Y ahora te invito a una cerveza, que te la has ganado. Jode tío, qué mala cara tienes todavía.
-Hijo de puta...
FIN
sábado, 28 de mayo de 2011
Molidos a hostias
Respeto todas las opiniones con relación a las acampadas de "Democracia real ya". Aunque algunas no comparta, las entiendo y respeto todas, hasta la de quien pueda llegar a pensar que los "okupas" se han infiltrado y encontrado acomodo en plan camping, con alimento y bebida gratis. Vale, acepto cocodrilo como animal de compañia, pero nadie puede aceptar la forma en que se realizó ayer el desalojo en Barcelona.
Hay que ser borrego, hay que ser un tarao para apalear así a gente indefensa. Una orden, si es indecente, no hay porqué cumplirla. Si yo fuera uno de esos "mossos de escuadra" y viera luego las imágenes en televisión vomitaría de asco. Todos hemos visto la actuación de la policía alemana cuando pacifistas se sientan en la vía para impedir el paso de un tren con desechos radioactivos. Los van cogiendo uno a uno entre dos y los retiran arrastras de la vía. Y punto.
Quien tiene la autoridad y la fuerza debe saber utilizarla con proporcionalidad a la acción adversaria. Cuanto más violenta sea esa acción, mayor violencia tendrá que utilizar para contrarrestarla. Acción - reacción, eso lo entiende hasta el más tonto de la clase. ¿Cómo se puede emprender un desalojo a mamporro limpio contra una gente cuya única actitud es resistir y permanecer sentada en el suelo? ¿Porqué tratan con tanto respeto a mafiosos y criminales cuando los detienen y a los ciudadanos de a pie los muelen a hostias cuando traspasan la raya que ellos han marcado para diferenciar el bien del mal?
Estoy también de acuerdo con los comerciantes de la Plaza de Sol. Ellos no tiene porqué pagar el pato de toda esta movida. Se puede reivindicar sin joder al prójimo. Flipo cuando escucho en televisión a una mema decir que los carteles de los escaparates no los deben quitar porque expresan los sueños que han surgido de lo más profundo de su corazón. ¡Anda y que te den, niñata!
Cuando surgió la Revolución Francesa, quienes enviaron a la monarquía a la guillotina acabaron también sin cabeza. Creo que quienes iniciaron este movimiento "Democracia real ya" también van a ser devorados, más pronto que tarde. Esperemos que lo que empezó como una revolución social no acabe como la conjura de los necios...
Hay que ser borrego, hay que ser un tarao para apalear así a gente indefensa. Una orden, si es indecente, no hay porqué cumplirla. Si yo fuera uno de esos "mossos de escuadra" y viera luego las imágenes en televisión vomitaría de asco. Todos hemos visto la actuación de la policía alemana cuando pacifistas se sientan en la vía para impedir el paso de un tren con desechos radioactivos. Los van cogiendo uno a uno entre dos y los retiran arrastras de la vía. Y punto.
Quien tiene la autoridad y la fuerza debe saber utilizarla con proporcionalidad a la acción adversaria. Cuanto más violenta sea esa acción, mayor violencia tendrá que utilizar para contrarrestarla. Acción - reacción, eso lo entiende hasta el más tonto de la clase. ¿Cómo se puede emprender un desalojo a mamporro limpio contra una gente cuya única actitud es resistir y permanecer sentada en el suelo? ¿Porqué tratan con tanto respeto a mafiosos y criminales cuando los detienen y a los ciudadanos de a pie los muelen a hostias cuando traspasan la raya que ellos han marcado para diferenciar el bien del mal?
Estoy también de acuerdo con los comerciantes de la Plaza de Sol. Ellos no tiene porqué pagar el pato de toda esta movida. Se puede reivindicar sin joder al prójimo. Flipo cuando escucho en televisión a una mema decir que los carteles de los escaparates no los deben quitar porque expresan los sueños que han surgido de lo más profundo de su corazón. ¡Anda y que te den, niñata!
Cuando surgió la Revolución Francesa, quienes enviaron a la monarquía a la guillotina acabaron también sin cabeza. Creo que quienes iniciaron este movimiento "Democracia real ya" también van a ser devorados, más pronto que tarde. Esperemos que lo que empezó como una revolución social no acabe como la conjura de los necios...
jueves, 19 de mayo de 2011
Democracia real ya
Me tengo, no se si acertadamente o no, por una persona educada, pero cuando suceden hechos de este tipo la emoción me pierde y me pongo más contento que un tonto con una trompeta. ¡Esto es la hostia!, con perdón.
La movida que se ha montado es un éxito en sí misma, da igual cómo termine. Lo que se ha conseguido a través de las redes sociales por mediación de la plataforma "Democracia real ya" es aglutinar la opinión que miles de personas de distintas regiones y condición social venimos pensando desde hace mucho tiempo. Nadie pretende cargarse la democracia y me da igual si dentro del grupo se esconden algunos con intenciones turbias. La gente no es gilipollas ni se chupa el dedo, simplemente es una vía de escape, una forma de canalizar y dar salida a la fustración contenida de miles de ciudadanos, y punto. Es un toque de atención, un basta ya, un "estamos hasta los güevos que ya os vale". Me da igual si hay o no programas o si la organización es mejor o peor. Me la suda. He visto por televisión en la plaza del sol en Madrid jóvenes, jubilados y amas de casa, gentes de distintas ideologías y condición protestando al unísono por la misma causa: basta del mamoneo de los políticos y el gran capital. Como decís en Madrid, mola mazo.
La movida que se ha montado es un éxito en sí misma, da igual cómo termine. Lo que se ha conseguido a través de las redes sociales por mediación de la plataforma "Democracia real ya" es aglutinar la opinión que miles de personas de distintas regiones y condición social venimos pensando desde hace mucho tiempo. Nadie pretende cargarse la democracia y me da igual si dentro del grupo se esconden algunos con intenciones turbias. La gente no es gilipollas ni se chupa el dedo, simplemente es una vía de escape, una forma de canalizar y dar salida a la fustración contenida de miles de ciudadanos, y punto. Es un toque de atención, un basta ya, un "estamos hasta los güevos que ya os vale". Me da igual si hay o no programas o si la organización es mejor o peor. Me la suda. He visto por televisión en la plaza del sol en Madrid jóvenes, jubilados y amas de casa, gentes de distintas ideologías y condición protestando al unísono por la misma causa: basta del mamoneo de los políticos y el gran capital. Como decís en Madrid, mola mazo.
viernes, 29 de abril de 2011
¿Por qué...?
¿Por qué la semana tiene siete días en vez de cuatro? ¿Por qué en primavera todas las mujeres están estupendas? ¿Por qué después de un desastre nuclear como el de Chernobil el hombre no aprendió la lección y ha vuelto a ocurrir, esta vez en Fukushima? ¿Por qué siempre hay alguien tocando los "güevos" en vez de que te toque la loto? ¿Por qué los tíos no acertamos en la taza del water ni aunque nos pongan la pegata de la puñetera araña de diana? ¿Por qué el mundo deja que cuatro tiranos de mierda masacren a su pueblo en cuanto protestan reclamando un mínimo de libertad y justicia? ¿Por qué no se callan de una puñetera vez Mouriño y Guardiola, se van de marcha un fin de semana juntos con Torrente, se hacen unas pajillas y dejan de dar la plasta? ¿Por qué cada vez que vuelvo de vacaciones me cuesta más trabajar? ¿Por qué las tiendas de todo a un euro no tienen nada a un euro? ¿Por qué cuando se acercan las elecciones todas la ciudades se llenan de obras e inaguraciones oficiales y se dan a conocer futuros e innumerables proyectos? ¿Por qué hay amigos con los que llevas sin verte un buen tiempo y el día que los encuentras a los cinco minutos estás charlando como si fuera ayer? ¿Por qué los padres que van de progres crían hijos tan gilipollas? ¿Por qué hay una copa con la que te sientes genial y con la siguiente estás con un pedo espectacular? ¿Por qué no podemos olvidar jamás a algunas personas y ciertas cosas? ¿Por qué no paramos de hacernos preguntas?
La respuesta a todo esto la tiene mi hijo cuando dice: "Es así y es así. Por que sí." Teoría de la aceptación, filosofía de Cola-cao. Preguntar a vuestros hijos. Ellos tienen las respuestas. Nosotros pocas veces sabemos responder a las suyas.
La respuesta a todo esto la tiene mi hijo cuando dice: "Es así y es así. Por que sí." Teoría de la aceptación, filosofía de Cola-cao. Preguntar a vuestros hijos. Ellos tienen las respuestas. Nosotros pocas veces sabemos responder a las suyas.
martes, 15 de marzo de 2011
La conjura de los necios
Que nos estamos volviendo globalmente gilipollas es una certeza. Menos la hermosura todo se contagia, y la estupidez, en los tiempos que corren, es una pandemia mundial que avanza de forma incontrolada e imparable. Contra la gilipollez no hay vacuna que valga. Puede afectar a personas de cualquier edad, sexo, raza y condición social. ¿Me habré vuelto yo también gilipollas? Un estudio de la Universidad de Chochotown destaca entre los principales grupos de riesgo a políticos y grupos mediáticos, “apolo-getas” de lo políticamente correcto, capaces de destrozar todo lo que tocan allá por donde pasan. ¿Serán anarquistas infiltrados? Pues no. Sencillamente son bobochorras de los cojones con más ganas de enredar que el cabrón de Rasputín. Es lo que hay. La valía de la clase política, plumillas de prensa y radioteletertulianos a sueldo se ha ido deteriorando generación tras generación como las antiguas realezas por cruces consanguíneos y obsequios sifilíticos. Jamás hubo un perfil tan bajo. Ni los que mandan ni los que les quieren sustituir. ¿Nos salvará Supermán, Los Cuatro Fantásticos o El Capitán Trueno de esta banda de necios que nos dirigen en el ámbito mundial? Va a ser que no. Pero esto no es lo peor. ¿Sabéis cuál es el peligro? Que cuando las cosas se ponen muy feas puede aparecer un salva patrias nostálgico de su añorado caudillo (Franco, Hitler, Mussolini, Simón Bolívar) con su corte de acólitos discípulos, dispuesto a sacrificarse a perpetuidad en el poder por el futuro de la nación (miremos el pasado de europa y el presente de latino américa y el caribe), o algún maravillas decidido a lanzarse a la política prometiendo que nos va a poner a todos chaletito adosado y ferrari en la puerta para luego, oh, qué casualidad, llenarse los bolsillos él, su familia y sus amigos, montándose unas cojofiestas con las putitas de lujo en la finca de la costa. Y no nos olvidemos de los que se sacan el “carné” del partido, cualquier partido oiga, y trincan lo que no está en los escritos. Pero bueno, tampoco nos pasemos. No seamos tan hipócritas ni demagogos. En todos los bandos hay también buena gente, lo que ocurre es que los mandan a tomar por el culo en algún puesto en el extranjero para que no molesten. Así que al final, como si no existieran. Un gallego diría, haberlos haylos pero yo no los vi. Pues eso. Voy a tomarme un orujito antes de que lo prohíban por ley. A vuestra salud amigos.
Un estudio de la Universidad de Chochotown destaca entre los principales grupos de riesgo a políticos y grupos mediáticos, “apolo-getas” de lo políticamente correcto, capaces de destrozar todo lo que tocan allá por donde pasan. ¿Serán anarquistas infiltrados? Pues no. Sencillamente son bobochorras de los cojones con más ganas de enredar que el cabrón de Rasputín. Es lo que hay.
La valía de la clase política, plumillas de prensa y radioteletertulianos a sueldo se ha ido deteriorando generación tras generación como las antiguas realezas por cruces consanguíneos y obsequios sifilíticos. Jamás hubo un perfil tan bajo. Ni los que mandan ni los que les quieren sustituir. ¿Nos salvará Supermán, Los Cuatro Fantásticos o El Capitán Trueno de esta banda de necios que nos dirigen en el ámbito mundial? Va a ser que no. Pero esto no es lo peor. ¿Sabéis cuál es el peligro? Que cuando las cosas se ponen muy feas puede aparecer un salva patrias nostálgico de su añorado caudillo (Franco, Hitler, Mussolini, Simón Bolívar) con su corte de acólitos discípulos, dispuesto a sacrificarse a perpetuidad en el poder por el futuro de la nación (miremos el pasado de europa y el presente de latino américa y el caribe), o algún maravillas decidido a lanzarse a la política prometiendo que nos va a poner a todos chaletito adosado y ferrari en la puerta para luego, oh, qué casualidad, llenarse los bolsillos él, su familia y sus amigos, montándose unas cojofiestas con las putitas de lujo en la finca de la costa. Y no nos olvidemos de los que se sacan el “carné” del partido, cualquier partido oiga, y trincan lo que no está en los escritos. Pero bueno, tampoco nos pasemos. No seamos tan hipócritas ni demagogos. En todos los bandos hay también buena gente, lo que ocurre es que los mandan a tomar por el culo en algún puesto en el extranjero para que no molesten. Así que al final, como si no existieran. Un gallego diría, haberlos haylos pero yo no los vi. Pues eso. Voy a tomarme un orujito antes de que lo prohíban por ley. A vuestra salud amigos.
miércoles, 26 de enero de 2011
Mi amigo Spycowardmilk
Abrí los ojos y por poco los cierro de nuevo para siempre. Apuntito del infarto. Un tipo salido de una película de ciencia ficción estaba cómodamente sentado en la butaca frente a mi cama, con las piernas cruzadas y las manos apoyadas en los extremos de los reposabrazos. Acojona comprobar que alguien se pueda colar en tu casa mientras duermes, por algo le decía yo siempre a Rosa que teníamos que vivir en la ciudad en lugar de esta villa en una urbanización aislada del mundo. Si además el ciudadano mide más de dos metros, tiene la cara de color azulado, el pelo rubio platino fosforescente tipo grupo Police años ochenta, y va vestido de forma que Jean Paul Gaultier parezca pasado de moda, entonces ya lo flipas.
Su mirada era risueña y divertida mientras me observaba en la cama frotándome los ojos y no dando crédito a la situación que estaba viviendo, como si todo fuera una pesadilla de la que quería despertar cuanto antes.
-¿Quién coño eres?- le pregunté, con el ritmo cardíaco aún desbocado.
-Me llamo Spycowardmilk y vengo de Venus- respondió con una voz cálida y serena.
-Joder tío, no te quedes conmigo. Ese nombre es un pastiche mal hecho de palabras del inglés, así que vete quitándote la careta para que vea quién eres y déjate de vacile. Ya vale de bromas-.
-Hablo en serio. He venido para tu boda-.
-¿Mi boda? ¿Se puede saber de qué coño estás hablando?-.
-Has dicho la palabra coño dos veces en menos de medio minuto. ¿Es por costumbre o por carencia?-.
-Mira, “Espía cagón leche” o como quiera que te llames-, le dije poniéndome un poquito bravo, -mi nombre es Luis Felipe Pérez García, Luisfe para los amigos, tengo cincuenta y dos años, soy asesor financiero, hace veinte años que estoy casado, tengo dos hijos y no me gusta que me toquen los cojones a las siete y cuarto de la mañana-.
-¿Estás seguro? ¿Te has mirado últimamente en un espejo? Por tu aspecto yo diría que tienes treinta y cuatro años, dos meses, cinco días, dos horas, quince minutos y veintiocho segundos de vida. ¿Dónde está tu esposa? No la veo en tu cama-.
De repente me di cuenta de que estaba solo. Retiré el edredón a mi izquierda y la sábana estaba fría y sin huella de un cuerpo acostado. Salté de la cama y corrí a la habitación próxima. Encendí la luz. Aquel no era el cuarto de mis hijos. El suelo estaba enmoquetado de color rojo. A un lado del ventanal y a lo largo de la pared había un teclado y un par de guitarras que colgaban de los enganches. Al otro una pequeña mesa de mezclas y un ordenador. En el centro de la habitación, un pie con el micrófono conectado a la entrada de la mesa de sonido.
-¿Qué coño está pasando? ¿Qué has hecho con mi familia? ¿Quién ha cambiado las habitaciones?- le gritaba mientras corría como loco por el pasillo de la casa abriendo las puertas esperando encontrarlos.
-¡Rosaaaaa!- grité. -¿Has organizado tú esta movida?-
Entré en el baño. Encendí la luz y me miré en el espejo. Una erupción de calor me subió desde el estómago hasta el cerebro anulándome cualquier posibilidad de pensamiento o reacción y bruscamente se transformó en un profundo escalofrío. La imagen del espejo me miraba alucinada. Era el rostro de una persona con pelo largo y veinte años más joven. Noté que le faltaba el aire y cada vez tenía mayor dificultad para respirar. Sentí su pánico viendo las gotas de sudor frío que le caían desde la frente por el rostro. Mi visión se fue nublando en un último esfuerzo por coger aire, y mientras sentía cómo mis piernas se doblaban como barquillos, la imagen siguió mis movimientos perfectamente acompasada mientras me desplomaba en el suelo.
Fui recuperando el conocimiento poco a poco. Él estaba de pie mirándome fijamente, con la misma mirada y semblante de siempre. Por lo visto me había llevado hasta el sofá de la sala.
-¿Te encuentras mejor?-
-¿Qué me está pasando? Me duele la cabeza-.
-Quiero que te tranquilices y atiendas lo que voy a decir.-
Apoyó sus manos a ambos lados de mis sienes sujetando mi cabeza durante unos segundos. Sentí que una sensación de paz y bienestar recorría mi cuerpo y el corazón latía reposadamente. Desapareció la sensación de miedo y vértigo que me había poseído desde que había abierto los ojos, e increíblemente relajado me dispuse a escucharle.
-Te he dicho antes mi nombre y el planeta del que procedo. Como bien sabrás, mi planeta recibe su nombre en honor a Venus, la diosa romana del amor. Venus y la Tierra son planetas hermanos, ambos son muy parecidos, y cada uno de nosotros tiene su par en la Tierra. Tenemos según nuestras leyes la libertad de intervenir o quedarnos al margen durante toda vuestra vida. Tú eres mi par en la tierra, y hace tiempo que te veo solo y un tanto perdido. Hoy era tu aniversario de bodas y tenías planeado suicidarte exactamente a las doce y media del mediodía. Hasta para poner fin a tu vida eres perversamente maniático. Este es el motivo por el que estoy aquí, he venido para ayudarte. De hecho, ya tengo todo organizado, así que no deberíamos perder mucho tiempo. Te casas hoy a las doce y media.
-Pero si ya estoy casado. ¿mi familia?-
-Tu familia la habías perdido porque no te ocupabas de ellos. Llegaron a formar parte del mobiliario de la casa. Te molestaban. Solamente pensabas en ti mismo. Llevas años esclavizado por tus obsesiones, tus manías, tus miedos. Te estoy dando la oportunidad de intentarlo una segunda vez. Eres de nuevo el que has visto en el espejo. No es un sueño. Hazte a la idea de que has vivido una ensoñación durante todos estos años y que ahora, desde hoy mismo, comienza la realidad. ¿Sabes lo que darían muchos por una segunda oportunidad? ¿La vas a desaprovechar?-.
-¿Porqué tengo que creerte? ¿Y si me tomé ayer algún alucinógeno y todavía estoy puesto? ¡Nadie puede retroceder en el tiempo y ser más joven! -.
-No vas a alterar el orden mundial, es tu propia vida de lo que hablamos. Imagínate que estás echando mano de la memory card de la play station y reinicias la partida de nuevo en un punto en que dominabas el juego, te sentías seguro y controlabas el nivel de dificultad. ¿No quieres intentar hacer esta vez las cosas mejor a partir de ese punto? ¿No estás dispuesto a luchar por esos sueños que fuiste dejando de lado a cambio de una seguridad que te vendieron y que fue poco a poco aniquilándote y dejando vacío de ilusiones? Dejaste de ser tu mismo y te hundiste en la miseria. ¿Quieres coger los mandos y reiniciar el juego de tu vida o prefieres despertarte en tu realidad anterior? Tu decides, pero hazlo rápido. No me queda mucho tiempo para preparar el camino. Yo mismo tengo mis limitaciones-.
-De acuerdo. Estoy dispuesto-.
-Muy bien. Entonces dame las manos y cierra los ojos-.
Riiiiiiinnnng! Riiiiiiinnnng! Riiiiiiinnnng! Riiiiiiinnnng! El teléfono estaba sonando. Corrí del sofá a cogerlo. Era mi padre.
-Luisfe, ¿cómo has dormido hijo?-.
-Bien papá, muy bien, gracias-.
-Pasará a recogerte Carlos con el coche a las doce menos cuarto. ¿Estás nervioso?-.
-No, por ahora no. Me imagino que será peor cuando llegue el momento y estemos rodeados de toda la gente. Voy a pegarme una buena ducha y desayunar. Nos vemos en la entrada del Juzgado-.
-Adios hijo- y colgó.
Cuando llegué a la puerta del Juzgado ya estaba todo el mundo esperando en el exterior. Fui saludando a familiares y amigos mientras me acercaba hacia mis padres. Al momento se creó un revuelo. Me giré y vi a Rosa bajando del vehículo. Estaba preciosa. Se acercó hacia mí y nos dimos un beso. Cogidos de la mano atravesamos el vestíbulo en dirección a un pasillo que llevaba hacia la sala de ceremonias. Detrás nos seguían todos los invitados. De pronto me paré desconcertado. Algo me decía que esa situación ya la había vivido anteriormente, eso que los franceses llaman tan finamente un “déjà vu”.
Sin saber realmente porqué miré a Rosa y le dije:
-Esta vez pienso hacerlo bien, te lo prometo-.
-No sé de que me hablas-.
-No importa, yo tampoco-, respondí. Vamos. Tenemos a todos esperando.
miércoles, 12 de enero de 2011
González & Aznar
Esta mañana, mientras caminaba por uno de los principales barrios de la ciudad hacia el trabajo, he visto varios indigentes tumbados en los entrantes de soportales y comercios, acurrucados y cubiertos totalmente bajo una manta, con todas sus pertenencias en bolsas de plástico diseminadas por el suelo.
Llevamos varios años con un continuo bombardeo en los medios de comunicación con el tema de la crisis. Todos conocemos a alguien que está en regulación de empleo o se ha quedado en el paro, pero quizás hasta hoy no había tenido conciencia de la magnitud que la crisis económica va tomando. Esta sociedad está generando a nivel mundial una nueva casta, la de los Parias. No son inmigrantes, no son de fuera. Son gente nativa del País de origen que los vio nacer. Son uno de los nuestros que de repente se han quedado sin nada, en total desamparo, en la absoluta indigencia y soledad, que es la más puñetera de las miserias.
Muchos de ellos deberían estar en centros de acogida, de salud y en rehabilitación. Cuando una persona se abandona totalmente, cuando alguien pasa el día sentado en un banco frente al soportal en que se va a tumbar a dormir a la intemperie por la noche, y así dia tras día esperando la muerte, ese ser humano está pidiendo ayuda a gritos. El problema es que son los gritos del silencio y todos nos hacemos los sordos, están empezando a ser parte del mobiliario urbano y nos hacemos los ciegos. En los centros de acogida no dan abasto y la estancia es temporal, así que sólo les queda la calle.
Y según caminaba no he podido evitar el pensamiento de que cualquiera de nosotros nos podemos encontrar un día en esa misma situación. Mientras que desde los gobiernos llaman a la contención salarial, amplían los años de cotización y modifican la edad de jubilación hasta los 67 años, muchos ciudadanos viven en la incertidumbre del futuro que les espera si pierden su trabajo sin poder cumplir ese periodo laboral y aspirar a una pensión digna. Así que se le corta a uno la digestión cuando oye en la radio la siguiente noticia:
"Endesa contrata al ex-presidente Aznar por 200.000 euros anuales, días después de que Gas Natural se hiciera con González por 125.000."
Espero por ética y sería de recibo que estos señores, dos ex presidentes de Gobierno, renuncien a sus pensiones vitalicias (pensiones siempre cuestionables) mientras desempeñen sus nuevos cargos laborales. Me parece estupendo que grandes empresas utilicen su imagen y potencial para captar mercados y generar más riqueza para dichas empresas. Lo ideal sería que esa riqueza también contribuyera a generar trabajo y aliviar la desgracia de todos los que se están viendo en una situación extrema, pero lamentablemente, ética, frente a economía y política siempre han sido elementos antagónicos.
Decía Aristóteles que la corrupción de la democracia es la demagogia, y puesto que jamás hubo tantos demagogos como en los tiempos que corren, a los que se les llena la boca con la palabra democracia mientras deciden a su libre antojo las decisiones a tomar, sean del bando que sean, investidos de razón por el poder que se les otorga cada cuatro años en las urnas, ¿podríamos llegar a la deducción de que vivimos en una democracia corrupta?.
El populacho asiste alucinado al pim,pam,pum al que se someten los bandos políticos en los medios de comunicación, distrayéndose los domingos con el fútbol, sustituto del circo romano, y rezando por que no nos falte el pan nuestro de cada día.
Pero mejor no ver, no oir, no hablar. Para qué complicarse la vida, ¿verdad...?
Llevamos varios años con un continuo bombardeo en los medios de comunicación con el tema de la crisis. Todos conocemos a alguien que está en regulación de empleo o se ha quedado en el paro, pero quizás hasta hoy no había tenido conciencia de la magnitud que la crisis económica va tomando. Esta sociedad está generando a nivel mundial una nueva casta, la de los Parias. No son inmigrantes, no son de fuera. Son gente nativa del País de origen que los vio nacer. Son uno de los nuestros que de repente se han quedado sin nada, en total desamparo, en la absoluta indigencia y soledad, que es la más puñetera de las miserias.
Muchos de ellos deberían estar en centros de acogida, de salud y en rehabilitación. Cuando una persona se abandona totalmente, cuando alguien pasa el día sentado en un banco frente al soportal en que se va a tumbar a dormir a la intemperie por la noche, y así dia tras día esperando la muerte, ese ser humano está pidiendo ayuda a gritos. El problema es que son los gritos del silencio y todos nos hacemos los sordos, están empezando a ser parte del mobiliario urbano y nos hacemos los ciegos. En los centros de acogida no dan abasto y la estancia es temporal, así que sólo les queda la calle.
Y según caminaba no he podido evitar el pensamiento de que cualquiera de nosotros nos podemos encontrar un día en esa misma situación. Mientras que desde los gobiernos llaman a la contención salarial, amplían los años de cotización y modifican la edad de jubilación hasta los 67 años, muchos ciudadanos viven en la incertidumbre del futuro que les espera si pierden su trabajo sin poder cumplir ese periodo laboral y aspirar a una pensión digna. Así que se le corta a uno la digestión cuando oye en la radio la siguiente noticia:
"Endesa contrata al ex-presidente Aznar por 200.000 euros anuales, días después de que Gas Natural se hiciera con González por 125.000."
Espero por ética y sería de recibo que estos señores, dos ex presidentes de Gobierno, renuncien a sus pensiones vitalicias (pensiones siempre cuestionables) mientras desempeñen sus nuevos cargos laborales. Me parece estupendo que grandes empresas utilicen su imagen y potencial para captar mercados y generar más riqueza para dichas empresas. Lo ideal sería que esa riqueza también contribuyera a generar trabajo y aliviar la desgracia de todos los que se están viendo en una situación extrema, pero lamentablemente, ética, frente a economía y política siempre han sido elementos antagónicos.
Decía Aristóteles que la corrupción de la democracia es la demagogia, y puesto que jamás hubo tantos demagogos como en los tiempos que corren, a los que se les llena la boca con la palabra democracia mientras deciden a su libre antojo las decisiones a tomar, sean del bando que sean, investidos de razón por el poder que se les otorga cada cuatro años en las urnas, ¿podríamos llegar a la deducción de que vivimos en una democracia corrupta?.
El populacho asiste alucinado al pim,pam,pum al que se someten los bandos políticos en los medios de comunicación, distrayéndose los domingos con el fútbol, sustituto del circo romano, y rezando por que no nos falte el pan nuestro de cada día.
Pero mejor no ver, no oir, no hablar. Para qué complicarse la vida, ¿verdad...?
miércoles, 5 de enero de 2011
Tranquilos, no pasa nada.
En un país imaginario, singular y pintoresco como ninguno, en el cálido atardecer de un dia de verano, el Presidente del Gobierno de dicho País realizaba una visita sorpresa a las habituales “Jornadas de las Juventudes Somelistas”, en las que durante una acampada vacacional de tres días, charlaban y debatían sobre el futuro del somelismo y su adaptación a las estructuras de los sistemas actuales. Después del alboroto general por su llegada, se sentó en un corro con algunos de ellos, rompiendo el protocolo, iniciando una charla informal, preguntándoles por sus principales inquietudes. De repente, uno de los jóvenes alzó la cabeza hacia el horizonte y se levantó sobresaltado.
(Joven 1) -Aquello que se divisa en el horizonte parece humo-.
(Presidente) -Tranquilo muchacho. Seguramente es la polvareda que levanta algún 4x4 alterando la paz de la dulce naturaleza-.
(Joven 1) -Presidente, ahora se ve una luz muy intensa, parece fuego. ¿No será un incendio?-.
(Presidente) -Tranquilo muchacho. Es el sol poniéndose tras la ladera del monte. Qué grandioso momento-.
(Joven 1) -Presidente, ¿no huele a quemado?-.
(Presidente) -Tranquilo muchacho, estamos en época de barbacoas. Habrán encendido alguna fogata o quizás alguien esté quemando rastrojos-.
(Joven 1) -Presidente, ¡mire!. El fuego asoma por aquella colina-.
(Presidente) - Tranquilo muchacho. Efectivamente, parece y digo parece que es fuego, pero en todo caso, estamos lejos de aquella zona. No creo que tengamos que preocuparnos. A la distancia que se encuentra, si es un incendio, no nos afectará-.
Cinco minutos más tarde…
(Responsable de las Jornadas) -Presidente, ¿no sería más seguro desalojar la zona?-.
(Presidente) –No hay motivos para crear ningún tipo de alarma. Que no cunda el pánico. Me comentan mis asesores que ya están tomadas todas las medidas necesarias para atajarlo. ¡Que corra el salchichón y esa bota de vino!-
El sonido del rotor de las hélices de un helicóptero se fue haciendo cada vez más intenso. En segundos apareció por encima de los árboles y tomó tierra a unos cien metros de donde estaban todos acampados. Dos hombres con distintos uniformes saltaron del aparato, y agachados para salvar el pescuezo de las hélices, avanzaron hacia el grupo. El presidente y sus asesores dejaron a los jóvenes y se dirigieron a su encuentro. Tras un breve conversación, uno de ellos sujetó al presidente por el brazo y lo llevó hacia el helicóptero. En menos de un minuto el aparato se alejaba por encima de los árboles con el Presidente a bordo, ante el estupor de los muchachos. Uno de los dos hombres que habían descendido del aparato se acercó a los jóvenes. Llevaba uniforme militar.
(Militar) -Escucharme todos. Hemos tenido que evacuar al Presidente por su seguridad. Ahora necesitamos la ayuda de todos vosotros. El fuego avanza de forma incontrolada y todas las manos son pocas en estos momentos. Se acerca hacia aquí un camión para recogeros. Se os va a llevar, junto con mi destacamento a una de las zonas designadas para realizar un cortafuegos. Espero que sepais estar a la altura de las circunstancias. Eso es todo-.
El presidente, sentado junto a la ventanilla del helicóptero, observó según se elevaban los gestos que hacía uno de los muchachos, gesticulando como loco gritando a los ocupantes del aparato. Se fijó en el movimiento de sus labios.
(Presidente) –Es curioso Coronel, pero si ese muchacho no fuera un simpatizante nuestro, juraría que está haciendo un corte de mangas y llamándonos hijos de la gran puta. Habrá que sancionar a ese chaval.
(Coronel) –Me temo que no va a poder ser, Señor Presidente. Por fortuna hemos llegado con el tiempo justo para salvarle a usted. La zona está totalmente rodeada por el fuego y será un milagro si salen vivos de esta.
(Presidente) –Bueno, en ese caso lo dejaremos pasar. Estos chavales...
FIN
(Joven 1) -Aquello que se divisa en el horizonte parece humo-.
(Presidente) -Tranquilo muchacho. Seguramente es la polvareda que levanta algún 4x4 alterando la paz de la dulce naturaleza-.
(Joven 1) -Presidente, ahora se ve una luz muy intensa, parece fuego. ¿No será un incendio?-.
(Presidente) -Tranquilo muchacho. Es el sol poniéndose tras la ladera del monte. Qué grandioso momento-.
(Joven 1) -Presidente, ¿no huele a quemado?-.
(Presidente) -Tranquilo muchacho, estamos en época de barbacoas. Habrán encendido alguna fogata o quizás alguien esté quemando rastrojos-.
(Joven 1) -Presidente, ¡mire!. El fuego asoma por aquella colina-.
(Presidente) - Tranquilo muchacho. Efectivamente, parece y digo parece que es fuego, pero en todo caso, estamos lejos de aquella zona. No creo que tengamos que preocuparnos. A la distancia que se encuentra, si es un incendio, no nos afectará-.
Cinco minutos más tarde…
(Responsable de las Jornadas) -Presidente, ¿no sería más seguro desalojar la zona?-.
(Presidente) –No hay motivos para crear ningún tipo de alarma. Que no cunda el pánico. Me comentan mis asesores que ya están tomadas todas las medidas necesarias para atajarlo. ¡Que corra el salchichón y esa bota de vino!-
El sonido del rotor de las hélices de un helicóptero se fue haciendo cada vez más intenso. En segundos apareció por encima de los árboles y tomó tierra a unos cien metros de donde estaban todos acampados. Dos hombres con distintos uniformes saltaron del aparato, y agachados para salvar el pescuezo de las hélices, avanzaron hacia el grupo. El presidente y sus asesores dejaron a los jóvenes y se dirigieron a su encuentro. Tras un breve conversación, uno de ellos sujetó al presidente por el brazo y lo llevó hacia el helicóptero. En menos de un minuto el aparato se alejaba por encima de los árboles con el Presidente a bordo, ante el estupor de los muchachos. Uno de los dos hombres que habían descendido del aparato se acercó a los jóvenes. Llevaba uniforme militar.
(Militar) -Escucharme todos. Hemos tenido que evacuar al Presidente por su seguridad. Ahora necesitamos la ayuda de todos vosotros. El fuego avanza de forma incontrolada y todas las manos son pocas en estos momentos. Se acerca hacia aquí un camión para recogeros. Se os va a llevar, junto con mi destacamento a una de las zonas designadas para realizar un cortafuegos. Espero que sepais estar a la altura de las circunstancias. Eso es todo-.
El presidente, sentado junto a la ventanilla del helicóptero, observó según se elevaban los gestos que hacía uno de los muchachos, gesticulando como loco gritando a los ocupantes del aparato. Se fijó en el movimiento de sus labios.
(Presidente) –Es curioso Coronel, pero si ese muchacho no fuera un simpatizante nuestro, juraría que está haciendo un corte de mangas y llamándonos hijos de la gran puta. Habrá que sancionar a ese chaval.
(Coronel) –Me temo que no va a poder ser, Señor Presidente. Por fortuna hemos llegado con el tiempo justo para salvarle a usted. La zona está totalmente rodeada por el fuego y será un milagro si salen vivos de esta.
(Presidente) –Bueno, en ese caso lo dejaremos pasar. Estos chavales...
FIN
Verdugo, ¿me prestas la Guillotina?
Joder Claudio, con la que está cayendo y todo el mundo se va de rositas. Aquí nadie se hace responsable de nada. La crisis mundial no la ha creado Paco, el del kiosco de los periódicos, ni Tere la de la floristería, ni Juan el encofrador.
Hasta hace un par de años todo el mundo iba desatado. Me llamaba la atención el tren de vida de personas que conociendo su profesión laboral, no cuadraba su sueldo con ese ritmo. Serán más listos que yo, pensaba...
Unos se compraban un segundo piso en alguna zona del sur de España, -es una inversión- decían, mientras firmaban créditos hipotecarios que parecían regalar los bancos y a los que más tarde no han podido hacer frente, malvendiendo o perdiendo el piso y teniendo que hacer frente a los pagos de los créditos.
La gente guapa compraba bonos de esto y de lo otro, -no te preocupes, yo te lo coloco y voy a conseguirte unos rendimientos acojonantes, -le decía su agente antes de que saltara la liebre en los USA y se fuera todo a tormar por el culo con los bonos basura. Todo era guay del Paraguay. ¿Cuánto quieres para el piso? ¿Quieres cambiar de coche? ¿Hacer un crucero? Ya pagarás, no te preocupes, parecían anunciar.
Y ahora, ¿Nadie sabe nada ni es responsable?. Los bancos no saben nada. Los políticos, que siempre están en la nada, flotan ahora en la nada al cuadrado, ensayando ante el espejo mientras se cepillan los dientes, caras de honda preocupación que luego pondrán ante las cámaras de las cadenas de televisión. Eso si, se reúnen cada cierto tiempo en un país diferente y se ponen las notas unos a otros según lo están haciendo cada uno, como en el colegio.
Y la gente de a pie, la que las está pasando putas y ve que se va hundiendo paso a paso, la que no vislumbra el menor rayo de luz al final del túnel, se está empezando a mosquear. Se han visto ya algunas pequeñas revueltas en Francia y Grecia. En Roma se han liado a tortas manifestantes y policías a causa de un mandatario que es una deshonra para el pueblo italiano y una vergüenza para el ser humano.
¿Te imaginas las consecuencias en otros tiempos? A buen seguro que los responsables de todo este despropósito hubieran sido presentados ante la justicia, y posteriormente habrían desfilado de uno en uno en la plaza mayor y ante la presencia del pueblo, bajo la dulce cuchilla de “Madame Guillotine”. Pero vivimos en otra época. Somos seres civilizados... Si te dan por el culo, aguanta y calla, no sea que si protestas y gritas se moleste el vecino y te denuncie.
Te envidio, Claudio. Te imagino en la playa del Caribe, con tu mojito en una mano y el puro habano en la otra. Vendiste a tiempo el negocio y la casa para elegir otro lugar y otra forma de vivir. ¡Bendito pirata, qué listo fuiste! Ahora entiendo tu empeño en que te tenga al corriente de lo que por aquí sucede. Cuantas más noticias te doy, más te ríes y te reafirmas en la decisión que tomaste.
A la espera de noticias, recibe un fuerte abrazo de tu amigo,
Capitán Beltz
Putas y Cortesanas
Amigo Claudio:
Si damos un repaso a la Historia de España desde los Austria y Borbones parándonos a estudiar la parte más intrigante y escabrosa, la que mezcla política y diplomacia con pasión y bajos instintos, podremos comprobar el papel relevante que las cortesanas han tenido siempre en el quehacer de la Nación.
Una Cortesana de lujo, instruida y con estilo, una puta con clase y maneras, es mucha señora y mucha puta, y allá por donde pisara y en acto social al que acudiera, siempre sabía despertar sentimientos encontrados a su paso. Primero, el deseo de todo macho dispuesto a desenvainarla en cualquier lugar y hora, haciendo valer su nivel social o su linaje, y no hablo de la espada. Segundo, la envidia de aquellos que deseándola, sabían que nunca iban a conseguirla, y tercero, las ganas de envenenarla de más de una noble con la mosca detrás de la oreja y preocupada de que su marido fuera uno de sus fieles admiradores.
Los intrigantes sabían, que además de una conversación ingeniosa, un glorioso revolcón , un polvo castizo y sudado tan auténtico como el cocido madrileño, la casquería o los huevos rotos con patatas, en ocasiones uno podía conseguir por un precio extra, valiosa información de todo lo que acontecía en la Real Villa de Madrid, y que las mejor situadas, por más deseadas, sabían extraer de algún personaje que también se desfogara en el mismo lecho, al que se le fuera la lengua, engatusado tras la cópula y antes de abandonar el lecho caliente al alba.
Eran placeres estos que solamente podían degustar unos pocos elegidos de alto linaje o nivel social, ya que una mujer de esta escuela no caía en los embauques de aventureros y tenorios de la época, teniéndose estos que dedicar a engañar y desfogarse con jovenes ingenuas y enamoradizas o putas de la calle.
Dando un salto en la máquina del tiempo desde aquella época a nuestros días, podemos comprobar que en la actualidad su profesión se ha transformado notablemente. Ante todo, la tarjeta de presentación, la imagen pública. Algunas, al estilo de los camaleones, mutan en el entorno, dándose a conocer como artistas, misses, modelos, presentadoras, tertulianas. Asisten a presentaciones de grandes marcas comerciales, fiestas sociales y demás saraos nocturnos en las que alguien un día les presenta a un famoso torero, cantante, banquero, empresario, con el que mantienen una relación generalmente esporádica. Pero ahora, a diferencia del pasado, todo el mundo debe enterarse. Los secretos de alcoba ya no existen, ahora es en un plató de televisión donde algunas cortesanas van de canal en canal desnudando sus vidas, contando sus intimidades y miserias sin el menor pudor, cobrando por cada visita, por cada trozo de piel que se arrancan en cada entrevista, en cada confesión. Y todo lo que saben de determinado personaje con el que han mantenido una relación queda al descubierto en cinco minutos ante varios millones de espectadores.
Los hombres que con ellas se relacionan tampoco tienen mucho que ver con los de antes de capa y espada. En vez de un encuentro fugaz y discreto gozan con exhibirse ante los demás, las pasean entusiasmados, confundiendo a su vez amor con deseo, intentando crear una relación condenada desde el principio al fracaso. No hay agua suficiente para apagar esta hoguera de las vanidades. A alguno sólo le falta poner en la matrícula de su coche el siguiente lema: “Para chulo, mi pirulo”.
Bien haría a esta sociedad que la peste negra se los llevara a todos en el mismo viaje, incluyendo a quienes organizan esos circos, productoras, mensajeros y plumillas. Pero como las cosas van como van, pan y circo para el pueblo, que así los tenemos entretenidos.
Si nuestro amigo el Capitán Alatriste aun existiera, viviría confuso en un mundo en el que ya nada es lo que parece y pocos son quienes dicen ser.
Como bien dice otro buen amigo extremeño: desde que se inventaron el bidé y la máquina de cortar jamón, ni el coño sabe a coño, ni el jamón sabe a jamón.
Espero Claudio, que a la vuelta de mi viaje, si los controladores lo permiten, podamos seguir charlando con una copa de vino sobre el tema.
Un fuerte abrazo,
Capitán Beltz
Sin calzoncillos y a lo loco...
Capítulo I
Se despertó sobresaltado. -¡ Hostias, las ocho y cinco !- gritó, mirando incrédulo el reloj despertador. Saltó de la cama como loco. Tenía que estar a las ocho en el trabajo.
- ¡ Puto despertador ! -, exclamó lanzándolo contra el suelo. Hoy mismo me tengo que comprar otro. Es la segunda vez que me falla.
- ¡ Puto despertador ! -, exclamó lanzándolo contra el suelo. Hoy mismo me tengo que comprar otro. Es la segunda vez que me falla.
Abrió el grifo de la ducha mientras se rasuraba la barba con la maquinilla. Listo. Al agua. Metió un pie en la bañera y -¡ joder !- el agua estaba helada. Otra vez el calentador de marras. A tomar por culo, ni ducha ni leches. No me va a quedar más remedio que cambiar el calentador, pensó mientras se vestía. Como no encontraba la caja de sus lentillas de usar y tirar, se puso las gafas graduadas, cogió las llaves del coche y bajó por el ascensor hasta el garaje. Sabía que de casa a la oficina, sin problemas de tráfico, tardaría unos doce minutos aproximadamente. Descendió la cuesta, giró a la izquierda y siguió a toda pastilla hasta llegar al puente de Zubiaurre. Giró nuevamente a la derecha y vió el semáforo todavía en verde. Apretó el acelerador.
Si el semáforo se ponía en rojo perdería varios minutos. Dos coches iban delante.
- ¡ Ambar, jodeeeeer...! - . El primero pasó, pero el segundo frenó en seco justo cuando él aceleraba para poder pasarlo también. El ruido de la chapa con el golpe fue acojonante. Le enculó con poderío. Al instante sintió un hostión en todo el careto que le incrustó las gafas hasta los pensamientos. Acababa de descubrir cómo se activa un airbag...
Estaba K.O. del golpe. Totalmente grogui se soltó el cinturón de seguridad y salió tambaleante del coche con las gafas en una mano mientras se palpaba la cara con la otra. ¡joder, cómo le dolía la nariz! En ese momento, oyó una voz femenina que procedía de la ocupante del coche embestido.
-Gilipollas, - ¡estás loco o qué...! -
Levantó la mirada y la reconoció de inmediato.
-Hola Laura. ¿Qué tal? ¿Vaya momentazo, eh?-
Élla le miró alucinada, mientras veía la sangre que empezaba a manar de la nariz del tipo que le había sacudido por detrás.
-¿Miguel?- respondió preguntando a su vez.
-Sí, o lo que queda. ¡ Mamá pupaaaaa...!
Hacía por lo menos siete años que no se veían. Habían salido en varias ocasiones durante un verano. Mucha marcha, algún revolcón, y un día sin saber porqué, ninguno de los dos llamó al otro.
Laura volvió a su automóvil, abrió la guantera y sacó una pequeña carpeta. La apoyó sobre el capó y sacó los papeles del seguro junto con un impreso de parte amistoso de accidente. Él la miraba hipnotizado. La había conocido con veintidós años. La transformación que se había producido en esos siete años era impresionante. Ahora tenía delante de él a una mujer con veintinueve, de una belleza que le tenía totalmente flipado (estaré alucinando del hostión, pensó), y cuya forma de desenvolverse, la seguridad en su tono de voz, no recordaban en nada a la chica pasotilla que él había conocido. Como en un sueño en el que no tienes el control de lo que sucede, su boca se abrió y se oyó a sí mismo diciendo:
-Laura, esta noche actuamos en la Sala Paraíso. ¿Te apetece venir ? Después podíamos tomarnos una copichuela-.
-¿Acabas de embestirme por detrás y todo lo que se te ocurre es invitarme a un concierto de rock? ¿Te has pasado al crack? ¿Ya no te hace efecto la maría? –
-Laura, no te pongas así... ¿No te das cuenta? El destino nos ha juntado de nuevo. Nada es fortuito en la vida. Esto que ha pasado tiene que ser por algo.-
- Sí, claro que es por algo. ¿Quizás porque conduces como un borrico y puede que el desayuno haya ido acompañado de un porrito de los que acostumbrabas?. -
-Coño, si ni siquiera he desayunado, Laura. Se estropea el despertador, el calentador, destrozo el coche, y sólo son las nueve menos cuarto de la mañana. ¿Qué más me depara el día? Si sigo así esta noche acabaré electrocutado con la guitarra. Esto es la teoría del caos. Dime que vendrás esta noche-.
-Vale, para ya. Iré al concierto, una cerveza y me voy a mi casa... sooliitaaa, que te conozco. ¿De acuerdo? Y ahora vamos a rellenar el parte de una vez que tengo prisa.
(seguirá...)
Cómo dejar de fumar en una sesión
(Paciente) -Doctor, por más que lo intento, no puedo dejar de fumar.
(Doctor) -¿Le gustaría dejarlo de forma radical?
(Paciente) -Sí, sí. Por supuesto.
(Doctor) -Firme el impreso de consentimiento informado, por favor. Muy bien, ahora encienda un cigarrillo.
(Paciente) -¿Aquí en su consulta?
(Doctor) –Sí.
(Paciente) Saca su paquete de Malboro, extrae un cigarrillo y lo sujeta con la comisura de los labios. En el momento que va a encender el cigarrillo, ¡ foummm ! un hostión que le arrea el Doctor en todo el careto, y el cigarro sale volando por el aire. El Paciente le mira perplejo, incapaz de reaccionar, de articular cualquier palabra mientras le saltan las lágrimas de dolor.
(Doctor) -¿Le apetece encender otro? Encienda, encienda.
(Paciente) -¡ Nooooo, Doctor, no. Gracias. No me apetece...!.
(Doctor) -¿Ve los resultados?. Se lo dije. Un método radical. Son seiscientos euros. Puede irse. La enfermera se encarga de los honorarios. Buenas tardes...
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