martes, 15 de marzo de 2011

La conjura de los necios

     Que nos estamos volviendo globalmente gilipollas es una certeza. Menos la hermosura todo se contagia, y la estupidez, en los tiempos que corren, es una pandemia mundial que avanza de forma incontrolada e imparable. Contra la gilipollez no hay vacuna que valga. Puede afectar a personas de cualquier edad, sexo, raza y condición social. ¿Me habré vuelto yo también gilipollas? 

    Un estudio de la Universidad de Chochotown destaca entre los principales grupos de riesgo a políticos y grupos mediáticos, “apolo-getas” de lo políticamente correcto, capaces de destrozar todo lo que tocan allá por donde pasan. ¿Serán anarquistas infiltrados? Pues no. Sencillamente son bobochorras de los cojones con más ganas de enredar que el cabrón de Rasputín. Es lo que hay.
    La valía de la clase política, plumillas de prensa y radioteletertulianos a sueldo se ha ido deteriorando generación tras generación como las antiguas realezas por cruces consanguíneos y obsequios sifilíticos. Jamás hubo un perfil tan bajo. Ni los que mandan ni los que les quieren sustituir. ¿Nos salvará Supermán, Los Cuatro Fantásticos o El Capitán Trueno de esta banda de necios que nos dirigen en el ámbito mundial? Va a ser que no. Pero esto no es lo peor. ¿Sabéis cuál es el peligro? Que cuando las cosas se ponen muy feas puede aparecer un salva patrias nostálgico de su añorado caudillo (Franco, Hitler, Mussolini, Simón Bolívar) con su corte de acólitos discípulos, dispuesto a sacrificarse a perpetuidad en el poder por el futuro de la nación (miremos el pasado de europa y el presente de latino américa y el caribe), o algún maravillas decidido a lanzarse a la política prometiendo que nos va a poner a todos chaletito adosado y ferrari en la puerta para luego, oh, qué casualidad, llenarse los bolsillos él, su familia y sus amigos, montándose unas cojofiestas con las putitas de lujo en la finca de la costa. Y no nos olvidemos de los que se sacan el “carné” del partido, cualquier partido oiga, y trincan lo que no está en los escritos. Pero bueno, tampoco nos pasemos. No seamos tan hipócritas ni demagogos. En todos los bandos hay también buena gente, lo que ocurre es que los mandan a tomar por el culo en algún puesto en el extranjero para que no molesten. Así que al final, como si no existieran. Un gallego diría, haberlos haylos pero yo no los vi. Pues eso. Voy a tomarme un orujito antes de que lo prohíban por ley. A vuestra salud amigos.

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